17 Oct ¿Cómo lees?
El valor de la Biblia
¿Cómo Lees? La Biblia
EL LIBRO DE LOS LIBROS
EL VALOR DE LA BIBLIA
La Biblia es prodigiosa en su composición, todos sus escritores
tienen una maravillosa unidad de doctrina y pensamiento.
Sus primeras páginas tienen más de 3.500 años,
las últimas más de 1.900 años. Unos 40 autores,
tan diferentes como es posible en cultura o profesión,
han transcrito su mensaje, a menudo sin conocerse mutuamente.
Escrita a lo largo de 1.700 años, nos habla con la misma actualidad
y frescor que si hubiera sido escrita para nosotros hoy.
Lo que diferencia a la Biblia de cualquier otro libro es precisamente
su origen y naturaleza. Estamos ante un libro absolutamente único
y que no puede ser comparado con ningún otro, porque la Biblia
es la Palabra de Dios. La Biblia está inspirada por Dios, es decir,
Dios ha comunicado sus pensamientos a los hombres que ha elegido
para ello. No son sentimientos o ideas que Dios da a sus profetas
o apóstoles, son sus mensajes, sus palabras: una palabra revelada,
dada por medio del Espíritu Santo
; «Hombres de Dios hablaron guiados por el Espíritu Santo»
(Segunda Epístola de Pedro, capítulo 1, versículo 21,
«Toda la Escritura está inspirada por Dios, y útil para enseñar,
para convencer, para corregir, para instruir»
(Segunda Epístola de Pablo a Timoteo, capítulo 3, versículo 16).
Está inspirada, no solo en su contenido, sino también en sus términos,
en su letra. No fue el escritor quien adaptó el pensamiento de Dios
a su carácter y educación. Es Dios quien eligió y formó a un hombre
para expresar una determinada parte de la revelación
(Primera Epístola de Pablo a los Corintios, capítulo 2, versículo 13).
Habla en un lenguaje tan sencillo que un niño puede captar su mensaje esencial y, al mismo tiempo, tan profundo que el creyente más avanzado no puede agotar su contenido.
Qué privilegio es tener en las manos una revelación divina,
poseer la historia dada por Dios, pasada, presente y futura.
¿Quizás se esté preguntando usted si la Biblia
es realmente la Palabra de Dios?
El mismo Espíritu que condujo a los diversos escritores,
nos convence de que es la voz misma de Dios que nos habla.
La Biblia no es propiedad de un pueblo, de una iglesia, de una confesión, sino que se dirige a todos, cultos o ignorantes, pobres o ricos,
jóvenes o mayores, pues Dios es el creador de todo
y «quiere que todos los hombres sean salvos
y lleguen al pleno conocimiento de la verdad»
(Primera Epístola a Timoteo, capítulo 2, versículo 4).
Nadie tiene derecho a reclamarla como propia,
a prohibir su lectura o a socavar su autoridad.
