A solas al huerto yo voy “Charles Austin Miles”

A solas al huerto yo voy “Charles Austin Miles”

La Historia detrás del Himno

HIMNO: IN THE GARDEN (A SOLAS AL HUERTO YO VOY).

AUTOR: CHARLES AUSTIN MILES

Charles Austin Miles nació el 7 de enero de 1868. Fue un prolífico escritor estadounidense de himnos evangélicos. 

Su himno más conocido ha sido” In the Garden “compuesto en (1912); también conocido en su versión al español por su primera línea, ” A solas al huerto Yo voy”. 

Este poema ha sido incluido en 210 himnarios, y grabado numerosas veces.

Según algunas encuestas, el himno A Solas al Huerto Yo Voy (In the Garden) es popular en Estados Unidos, así como en el resto del mundo. Se han vendido más de un millón de grabaciones y copias impresas. Es virtualmente imposible tomar un himnario estándar y encontrarlo omitido.

Charles Austin Miles asistió a la Facultad de Farmacéutica de Filadelfia y a la Universidad de Pensilvania.

 ¡En 1892, abandonó su carrera como farmacéutico y escribió su primera canción góspel ““List! ‘Tis Jesus’ Voice”, también conocida como “Él está mirando y esperando”, que fue publicada por Hall-Mack Company.

 Más tarde se convirtió en editor y gerente de la editorial musical y les sirvió durante 37 años.

Dijo de sí mismo:

“Como escritor de himnos evangélicos me enorgullece ser conocido, porque de esa manera puedo ser de gran utilidad para mi Maestro, a quien sirvo de buena gana, aunque no tan eficientemente como es mi deseo”.

Escribió al menos 398 canciones y la música de al menos 8 más.

El pasatiempo de Miles era la fotografía, y había logrado construir su propio “cuarto oscuro” para revelar sus películas.

Un día descubrió que podía leer su Biblia en la especial “iluminación roja” del cuarto oscuro.

A menudo leía pasajes de las Escrituras mientras esperaba que terminara el proceso.

Como era músico y compositor, a menudo se encontraba leyendo con el propósito expreso de obtener ideas para himnos cristianos. Era el mes de marzo de 1912.

El músico y editor, Adam Geibel, le solicitó al ya conocido escritor Austin Miles, que compusiera un himno que fuera “de tono compasivo, trasmitiera ternura en cada línea; uno que brindara esperanza al desesperanzado, descanso al agobiado y suave almohada al moribundo”.

Posteriormente a esta petición, Miles, mientras revelaba una película y esperaba a que se completara el proceso, tomó su Biblia y la abrió en Juan capítulo 20.

En ese capítulo encontró la historia de la llegada de María al jardín para visitar la tumba de Jesús. Mientras miraba dentro de la tumba, su corazón se hundió porque Él no estaba allí. Él, de pie cerca, le habló y ella lo reconoció. ¡Su corazón saltó de alegría!

Austin Miles imaginó que estaba presente con ellos en el jardín en esa gloriosa ocasión, presenciando el maravilloso evento.

Cuando sus pensamientos volvieron al asunto que tenía entre manos en el cuarto oscuro, estaba agarrando su Biblia.

Sus músculos, según sus propios recuerdos, estaban tensos y vibrantes. Con reverencia pensó: “Esta no es una experiencia limitada a lo que sucedió hace casi 2,000 años.

Es el compañerismo diario con el Señor lo que constituye la vida del cristiano”. En la inspiración de esos momentos, escribió un poema. Más tarde, dijo que las palabras y frases llegaron rápidamente.

Esa misma noche compuso un escenario musical y, al hacerlo, le dio al mundo una canción que ahora se ha vuelto extremadamente conocida, In the Garden también conocida como  “A Solas al huerto Yo voy” en su versión al español”.

Miles falleció el 10 de marzo de 1946 en Pitman, Nueva Jersey.

Sin duda, que este himno ha cumplido con la petición del Sr. Geibel, ya que es un himno que ha traído consuelo y esperanza a muchos.

Tal fue el caso de una familia en Estados Unidos que se reunió para el funeral de su padre, un hombre humilde que después de intentar diferentes profesiones en su vida compró una parcela para sembrar vegetales y con un hermoso jardín.

 Era su lugar favorito, y un atardecer cuando caminaba por aquel jardín sufrió un infarto y murió.

Había dejado un legado de fe para el resto de la familia, quienes, en honor a su progenitor, entonaron su himno favorito:

A solas al huerto yo voy, 
cuando duerme aún la floresta; 
y en quietud y paz con Jesús estoy 
oyendo absorto allí su voz.


El conmigo está, puedo oír su voz, 
me asegura de su amor; 
tan preciosa es nuestra comunión, 
a solas con mi Señor.

Tan dulce es la voz del Señor, 
que las aves guardan silencio; 
y tan sólo se oye su voz de amor, 
que inmensa paz al alma da.

Me encanta a solas estar 
con mi Cristo allí en el huerto, 
más me manda ir para compartir 
las buenas nuevas de su amor.



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