Cuando combatido por la adversidad «Johnson Eitman Jr.»

Cuando combatido por la adversidad «Johnson Eitman Jr.»

La Historia detrás del Himno

JOHNSON OATMAN JR.

AUTOR: JOHNSON OATMAN JR. HIMNO: ‘CUANDO COMBATIDO POR LA ADVERSIDAD’ El niño le gustaba sentarse al lado de su padre en las reuniones de la iglesia para escucharle cantar. El Sr. Oatman tenía muy buena voz y le gustaba cantar los himnos de alabanza a Dios. Él sabía que aquellos himnos dejarían una huella en el pequeño Johnson; que, en efecto, la dejaron. Johnson Eitman Jr. nació el 21 de abril de 1856 en Medford, Estados Unidos. Sus padres Johnson y Reichel Eitman eran devotos cristianos que desde la niñez enseñaron las Sagradas Escrituras a su hijo. El Sr. Eitman se dedicaba al comercio, teniendo su propia empresa y, cuando su hijo creció, comenzó a trabajar con él. Tras la muerte de su padre, Johnson Jr. se hizo cargo de una de las compañías de seguros más grande del área donde vivía en Nueva Jersey. A pesar de que no llegó a ser un reconocido predicador, a través de sus muchos himnos escritos ha llegado a miles de iglesias alrededor del mundo. Tenía su trabajo regular, por lo que no podía dedicarse a tiempo completo a los himnos, sin embargo, ¡llegó a escribir más de 5000 himnos a lo largo de su vida! Se dice que ningún himnario está completo sin tener algún himno escrito por Johnson Eitman Jr. Escribió su primer himno en 1892, cuando tenía 36 años y por años sus himnos han traído gran consuelo y fortaleza a creyentes en todas partes del mundo. En 1894 se dio a conocer uno de sus himnos populares en inglés, que dice: Somos barcos navegando por el mundo alrededor, vamos rumbo a nuestro puerto guiados por nuestro Señor. Aquí estamos por un tiempo, Cristo al mando del timón, su presencia le da fuerza siempre a nuestra embarcación. ¡Oh, qué gozo, qué alegría, al cielo hemos de llegar! La tormenta habrá pasado, olas ya no azotan más. Pruebas hay, mas en la gloria todo viento ha de cesar. Veremos pronto a Jesús, el cielo es nuestro hogar. Desde entonces los himnos de Johnson Eitman Jr. llegaron formar parte del canto entre muchas iglesias. La música de este himno se la compuso John Suíny, quien compartía una buena amistad con Johnson. En una carta el Sr. Suíny le dijo: “Lo que queremos y estamos buscando es algo nuevo”. Eso fue precisamente lo que hizo Johnson a partir de ese momento: escribir algo nuevo. Otro de sus himnos muy conocidos dice en el coro: Conoce todas nuestras luchas, y sólo Él nos sostendrá; no hay cual Jesús otro fiel Amigo, no lo hay, no lo hay. Sin embargo, fue en el año 1897 que Eitman Jr. escribió lo que podríamos llamar su ‘obra maestra’. Cuando combatido por la adversidad, creas ya perdida tu felicidad, mira lo que el cielo para ti guardó. Cuenta las riquezas que el Señor te dio. Este himno nos lleva al Salmo 73 donde Asaf describe la batalla espiritual que llevó al considerar cómo el impío prospera y está libre de penas aun cuando se olvida de Dios, mientras que él pasaba por pruebas. Fue en el santuario de Dios que comprendió el fin del impío y donde quedó completamente convencido de la prioridad de su relación con Dios, al decir: “En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien” (Salmo 73:28). ¡Cuántos de nosotros hemos pasado por la misma experiencia y termina siendo duro trabajo para nosotros! Las palabras del himno de Eitman han sido una luz que traspasa la neblina de la prueba y del desánimo: 1. Cuando combatido por la adversidad, creas ya perdida tu felicidad, mira lo que el cielo para ti guardó. Cuenta las riquezas que el Señor te dio. ¡Bendiciones, cuántas tienes ya! Bendiciones, Dios te manda más. Bendiciones, te sorprenderás cuando veas lo que Dios por ti hará. 2. ¿Andas agobiado por algún pesar? ¿Duro te parece amarga cruz llevar? Cuenta las promesas del Señor Jesús, y de las tinieblas nacerá la luz. 3. Cuando de otros veas la prosperidad y tus pies claudiquen tras de su maldad, cuenta las riquezas que tendrás por fe donde el oro es polvo que hollará tu pie. ¡Bendiciones, cuántas tienes ya! Bendiciones, Dios te manda más. Bendiciones, te sorprenderás cuando veas lo que Dios por ti hará.



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